Secretos Empresariales

Ley 1/2019, de 20 de febrero, de Secretos Empresariales viene a proteger aquellos activos intangibles de una empresa que no están contemplados por las normativa específica de protección de la propiedad industrial o intelectual (v. gr. patentes, marcas), pero que resultan, en ocasiones, esenciales para el presente y el futuro de la empresa.

Piénsese en la importancia que posee para una empresa, por ejemplo, los datos de sus clientes o proveedores; la elaboración de planes comerciales o estrategias de mercado; determinados métodos de trabajo o técnicas de producción que innovan respecto a los utilizados por sus competidores. Cualquiera de estos ejemplos pueden constituir Secretos Empresariales.

objetivos.

Esta normativa pretende, en realidad, proteger un concepto tan de moda hoy en día como lo es el de «la innovación» en las empresas. Se entiende que la desprotección de los secretos empresariales supondría la desincentivación de las empresas a innovar, ya que verían sus esfuerzos truncados por la explotación ilícita e impune de lo creado o descubierto por parte de la competencia.

La obtención, utilización o revelación ilícitas de un secreto empresarial comprometen la capacidad de su titular para aprovechar las ventajas que le corresponden como precursor por su labor de innovación. En consecuencia, se considera que con la protección de estos activos se aumentará la inversión del sector privado en investigación e innovación.

Hasta la entrada en vigor de esta Ley, la normativa española que se ocupaba de los secretos empresariales era muy escasa, puesto que se concretaba en un único artículo (el 13) de la Ley de Competencia Desleal.

Aprovechando la transposición de la Directiva (UE) 2016/943, de 8 de junio de 2016, ahora, además de delimitar el concepto de secreto empresarial, se ha querido establecer un marco sustantivo y un marco procesal que establezca el procedimiento de protección de este tipo de activos empresariales.

Trataremos exclusivamente el aspecto sustantivo de los secretos empresariales. Esto es, hablaremos sobre (I) el concepto de secreto empresarial; (II) el titular del mismo; (III) su contenido patrimonial:  (IV) la delimitación de las conductas que suponen utilización ílicita; (V) y sus excepciones.

pero ¿qué es un secreto empresarial?

Cualquier información o conocimiento, incluido el tecnológico, científico, industrial, comercial, organizativo o financiero, que reúna los siguientes requisitos:

Ser secreto, es decir, que no es generalmente conocido por las personas pertenecientes a los círculos en que se utilice el tipo de información o conocimiento, ni fácilmente accesible .

Tener un valor empresarial (real o potencial) precisamente por ser secreto.

Haber sido objeto de medidas razonables para mantenerlo en secreto.

sujeto y contenido patrimonial.

titular del secreto empresarial.

Cualquier persona física o jurídica que legítimamente ejerza el control sobre el mismo.

derecho sobre el secreto empresarial.

El secreto empresarial genera un derecho que posee contenido patrimonial y que es susceptible de cotitularidad y de ser cedido, transmitido o ser objeto de una licencia de explotación por terceros.

La ley se ocupa fundamentalmente de regular la cotitularidad de este derecho y su cesión o transmisión, normas que serán aplicables en defecto de pacto expreso de las partes.

violación del secreto empresarial.

La violación de los secretos empresariales hace referencia a una doble faceta: A su forma de obtención (evidentemente sin el consentimiento del titular o propietario) y  a su posterior utilización o revelación.

1. Es ilícita la obtención de secretos empresariales sin consentimiento de su titular cuando se lleve a cabo mediante:

a) El acceso, apropiación o copia no autorizadas de documentos, objetos, materiales, sustancias, ficheros electrónicos u otros soportes, que contengan el secreto empresarial o a partir de los cuales se pueda deducir.

b) Cualquier otra actuación que, en las circunstancias del caso, se considere contraria a las prácticas comerciales leales.

2. La utilización o revelación de un secreto empresarial se consideran ilícitas cuando, sin el consentimiento de su titular, las realice:

  • quien haya obtenido el secreto empresarial de forma ilícita.
  • quien haya incumplido un acuerdo de confidencialidad o cualquier otra obligación de no revelar el secreto empresarial.
  • quien haya incumplido una obligación contractual o de cualquier otra índole que limite la utilización del secreto empresarial.

También habrá responsabilidad cuando la persona que las realice, en el momento de hacerlo, sepa o, en las circunstancias del caso, debiera haber sabido, que obtenía el secreto empresarial directa o indirectamente de quien lo utilizaba o revelaba de forma ilícita según lo dispuesto en el apartado anterior.

Por último, la Ley contempla las mercancías infractoras y considera por tales aquellos productos y servicios cuyo diseño, características, funcionamiento, proceso de producción, o comercialización se benefician de manera significativa de secretos empresariales obtenidos, utilizados o revelados de forma ilícita.

las excepciones.

Nos llama poderosamente la atención el apartado de excepciones. Es más extenso el precepto dedicado a la obtención, utilización y revelación lícitas de secretos empresariales, que el dedicado a la violación de estos secretos empresariales. Es decir, parecen más importantes las excepciones que la propia regla general.

Se considerará lícita la obtención de información constitutiva de secretos empresariales cuando se realice por los medios siguientes:

El descubrimiento o la creación independientes.

La observación, estudio, desmontaje o ensayo de un producto u objeto que se haya puesto a disposición del público o esté lícitamente en posesión de quien realiza estas actuaciones, sin estar sujeto a ninguna obligación que válidamente le impida obtener de este modo la información

El ejercicio del derecho de los trabajadores y los representantes de los trabajadores a ser informados y consultados, de conformidad con el Derecho europeo o español y las prácticas vigentes.

Cualquier otra actuación que, según las circunstancias del caso, resulte conforme con las prácticas comerciales leales, incluidas la transferencia o cesión y la licencia contractual del secreto empresarial.

Tampoco se ampara al titular del secreto profesional contra actos de obtención, utilización o revelación de un secreto empresarial que hayan tenido lugar en cualquiera las circunstancias siguientes:
En ejercicio del derecho a la libertad de expresión e información recogido en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, incluido el respeto a la libertad y al pluralismo de los medios de comunicación.
Con la finalidad de descubrir, en defensa del interés general, alguna falta, irregularidad o actividad ilegal que guarden relación directa con dicho secreto empresarial.
Cuando los trabajadores lo hayan puesto en conocimiento de sus representantes, en el marco del ejercicio legítimo por parte de estos de las funciones que tienen legalmente atribuidas por el Derecho europeo o español, siempre que tal revelación fuera necesaria para ese ejercicio.
Con el fin de proteger un interés legítimo reconocido por el Derecho europeo o español.

Son tan extensas estas excepciones y tan «abiertos» los supuestos que contemplan que esperemos se apliquen con mucha mesura pues de lo contrario se terminará desdibujando por completo aquello que -se dice- se pretende proteger.

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